domingo, 12 de enero de 2014

Artículo: Creación literaria

¿Qué es redactar? Ante esta cuestión, se me pasa por la cabeza mi etapa en el colegio, donde todo lo que se nos pedía por escrito era una redacción.

A partir de la lectura de los apuntes de este temario, Creación literaria, he aprendido muchos aspectos de gran importancia para trabajar en un futuro con mis alumnos.

La creación literaria se trabaja mal en la escuela ya que no se emplea con los niños la terminología adecuada. La palabra redacción es muy general, y se trata de un texto por escrito que posee coherencia y cohesión, pero que no se refiere a un tipo de texto.

Hoy en día, a los alumnos se les pide que realicen redacciones sin decirles si tienen que ser literarias o no, una narración, descripción, etc. Si queremos dar libertad a los alumnos para que escriban lo que quieran, entonces, les pediremos que realicen una narración.

Otro aspecto importante, a tener en cuenta cuando se le pida al alumno un ejercicio de creación literaria, es ejemplificarlo. Hay diferentes formas de hacerlo:

- Si se les pide redactar un texto con carácter literario se les debe indicar que tienen que emplear adjetivos.

- Si se les pide hacer una descripción, se podría coger un texto elaborado por nosotros o seleccionado, para que les sirva de ejemplo.

- Otra forma es hacer una puesta en común donde, entre todos, aporten ideas, poniéndolo por escrito a continuación.

No se les debe forzar a los niños a escribir en un momento determinado. En la escuela es frecuente esto. Lo mejor es que, si al alumno no se le ocurre ninguna idea, lo lleve a casa, redactándolo cuando esté más creativo e inspirado.
Un texto no se puede catalogar por ser poco original, no debiendo de ir acompañado de una nota numérica.

Se deben establecer unos criterios para, en función de lo trabajado, evaluar, no para calificar: ortografía, orden lógico, uso de adjetivos, estructuración de las frases, etc. En base a estos criterios, se debe hacer un “feedback”.

El objetivo es que los alumnos mejoren sus redacciones. Para ello hay distintas formas de llevarlo a cabo:

- Poner un “feedback”, una pequeña nota donde se explique aspectos que pueden mejorar, en aquello en lo que están más flojos.

- Hacer que los niños lean sus redacciones y que el resto de los alumnos les den su opinión. De esta forma se trabaja de forma cooperativa y el resto de los alumnos también aprenden, perdiendo el niño la vergüenza. Al alumno siempre hay que felicitarle cuando termine y, a continuación, decirle las cosas mejorables. Es importante no parar al niño y esperar a comentar cuando finalice.

Para motivar al alumno, es importante aplaudir lo positivo de la redacción aunque no esté del todo bien.

Las anotaciones nos van a servir para tener en cuenta los aspectos en los que falla el niño, y ver la evolución.

A partir de la creación se les atrae al mundo de la lectura.

En cuanto a mi experiencia, recuerdo que la palabra redacción siempre estaba presente en las clases de lengua. Pocas veces escuchabas “Hoy vamos a trabajar la descripción, narración…”

La redacción lo englobaba todo. Ahora que he aprendido cómo trabajarlo, he echado en falta que en el colegio no se nos explicara cada tipo y se nos pusiera un ejemplo para darnos pistas a la hora de elaborar nuestros propios textos.

Sin embargo, durante las prácticas sí se dejaba claro al alumno el tipo de texto que se trabajaba, poniéndose un ejemplo al alumno y explicándose las características del mismo para que se diferenciase de otro tipo de texto.

Con mayor frecuencia se pedía a los alumnos redactar en casa. No las leían en el aula. Por otro lado, la profesora no ponía un feedback ni una calificación numérica.

En el aula:

- Lo primero que trabajaré con los niños será las distintas clases de textos por escrito: descripción, narración, cuentos, etc.

Cada semana explicaré uno de ellos y pondré un ejemplo, para que a continuación, el alumno elabore su propia creación.

- Todos los alumnos deberán leer en voz alta su texto que con anterioridad habrán preparado en casa para perder la vergüenza.

- Se le aplaudirá, felicitándole, y posteriormente, el resto de los alumnos darán su opinión para que lo puedan mejorar.

- A continuación, recogeré los trabajos realizados por los alumnos y les pondré una nota para mejorarlo, nunca les pondré una calificación numérica.

Se me ocurren diferentes actividades para acercar a los alumnos a la creación literaria:

- Crear un cuaderno viajero: uno empezará una historia, y el resto la continuará.

- Crear concursos de creación literaria, donde el alumno tenga la oportunidad de redactar el tipo de texto con el que se sienta cómodo.

- Crear un buzón en el aula: los niños tendrán la posibilidad de escribir cuando les apetezca.

- Crear un espacio dedicado a la creación literaria dentro del aula: aquí se pueden colgar las creaciones de los alumnos que estarán a la vista para el resto de los alumnos.

Este tema que trato en el artículo lo considero de gran importancia y por ello, me gustaría realmente poder trabajarlo correctamente el día de mañana en el aula.

Webgrafía consultada:


Página de interés:

Esta página presenta una serie de actividades para trabajar en el aula la poesía. Pueden servir de para llevarlas a cabo por los alumnos en el aula o como ejemplo para el maestro:

Artículo: Textos folclóricos

Me llamó mucho la atención cuando en clase se nos habló por primera vez sobre la literatura folclórica. Todo me resultaba muy familiar, los trabalenguas, juegos de palabras, fábulas, etc. A partir de este tema, he adquirido una serie de conocimientos de la literatura folclórica que me ha ayudado a entenderla.

Por un lado, he aprendido que el folclore se caracteriza por ser anónimo, transmitirse de forma oral y tener múltiples variantes. Me ha sorprendido saber que los textos folclóricos han ido evolucionando a la vez que lo ha hecho la sociedad. Aquí estaba equivocada, yo creía que una misma leyenda, cuento, fábula, etc. que se transmitía de generación en generación no variaba. A lo largo de la historia, los cuentos que se han transmitido oralmente, han sufrido modificaciones.

Un error que cometía era el de “meter” los trabalenguas, cuentos, juegos de palabras, etc. en un mismo saco. He aprendido a clasificar los textos folclóricos en:

- Verso: compuesta por textos para cantar y jugar: nanas, retahílas, trabalenguas, villancicos, refranes, adivinanzas, etc.

- Prosa: compuesta por cuentos, mitos, leyendas y fábulas.

Es importante saber que el principal objetivo de la literatura folclórica no era moralizante sino lúdico.

- Teatro: constituido por el teatro de títeres y marionetas.

El teatro servía para divertir además de educar
.
Por otro lado, he aprendido que la literatura folclórica se hubiese perdido de no ser por la labor de algunos autores como:

Charles Perrault: fue un adaptador que publicó 8 cuentos que escuchó a la nodriza de su hijo que conservaron la tradición popular: Barba Azul, La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque, Caperucita roja, El gato con botas, Las Hadas, Riquete el del copete, y Pulgarcito. Sus obras tienen un carácter formativo.

Los hermanos Grimm: pasaron de ser recopiladores de cuentos folclóricos alemanes a adaptadores, siendo el principal objetivo devolver al pueblo alemán su lengua, gramática e historia. A pesar de que sus cuentos estaban dirigidos a todos los públicos, fueron principalmente aceptados por los más pequeños. Sus obras estaban cargadas de magia y se caracterizaban por el optimismo.

Hans Christian Andersen: fue, por un lado, creador de historias destinadas a los niños (aunque también despertaban el interés de los adultos por su sentido moral) y, por otro, adaptador.

Es en el Romanticismo cuando hay interés por los textos folclóricos, destacando los recopiladores Fernán Caballero y Saturnino Calleja.

La literatura de transmisión oral es necesaria llevarla al aula, es beneficioso para el niño por diversos motivos:

- Estimula la fantasía e imaginación

- Introduce normas y reglas de socialización.

- Introduce al niño en la cultura.

- Hace que el niño aprenda a simbolizar.

- Favorece la creatividad.

- Favorece el desarrollo de habilidades lingüísticas.

- Acerca al niño a la lectura.

- Fomenta la memoria, el sentimiento y la afectividad.

- Favorece la originalidad y espontaneidad.


Durante mi etapa en el colegio, no recuerdo que se nos hablase de folclore en el aula. Los cuentos de tradición popular que se me pasan por la cabeza son los que solían contarme mis abuelos y padres cuando yo era pequeña.

Lo que sí que recuerdo a día de hoy, eran los textos folclóricos en verso, los que se recitaban, cantaban y jugaban. ¿Quién no se acuerda de: “al cochecito leré…”, “el patio de mi casa es particular…”, “al corro de la patata…”? La poesía folclórica siempre estaba presente en el patio del colegio.

Durante mis prácticas no se ha trabajado la literatura folclórica en el aula.

Pensando en el futuro, realizaría las siguientes actividades dedicadas al folclore para trabajar en el aula:

- Una sesión a la semana estaría dedicada a la literatura folclórica, siendo los niños los encargados de recitar, cantar o contar un texto folclórico al resto de la clase.

- Deberán preguntar a padres y a abuelos textos de tradición popular que ellos conozcan, y continuación, los compartirán con el resto de la clase.

- Crearemos un teatrillo de títeres y marionetas.

- Dedicaremos un espacio de la clase al folclore: lo decoraremos con murales realizados por los propios niños que contengan distintos textos.

Como futura maestra, uno de mis objetivos será acercar el folclore al aula a través de las actividades que he propuesto.

Páginas de interés:

Esta página web plantea diferentes actividades que se pueden llevar a cabo con los niños, a partir de diferentes textos. Además, refleja las características pedagógicas de las distintas actividades:


Esta página web nos puede ayudar para trabajar el teatro dentro del aula. Enseña cómo fabricar títeres, como manipularlos, etc. Además, señala aspectos a tener en cuenta a la hora de realizar un teatro:


Páginas web consultadas:



http://w
ww.abc.es/medios-redes/20121220/abci-cuentos-hermanos-grimm-sexo-201212200835.html

martes, 31 de diciembre de 2013

Actividades para antes, durante y después de la lecura


Las actividades que propongo a continuación hacen referencia al libro “Paula y el amuleto perdido”, cuyos autores son Concha López Narváez y Rafael Salmerón. El libro es de la colección Barco de Vapor, de la editorial SM.


Estas actividades están dirigidas a alumnos de tercer ciclo de primaria (10- 12 años).

Actividades para antes de la lectura

El objetivo principal de estas primeras actividades es acercar el libro al lector. Éste es un buen momento para plantear actividades que despierten el interés del niño hacia la lectura del libro.

Actividad 1

Esta actividad es grupal. Se dividirá la clase en grupos de 6 y se les presentará sólo la ilustración de la portada, donde tendrán que dar respuesta a las siguientes cuestiones:

·         ¿Te ha llamado la atención la ilustración?
·         ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?
·         ¿Quién crees que es el protagonista?
·         ¿Cómo van vestidos los personajes que aparecen en la portada?
·         ¿Qué título pondrías al libro?
·         ¿De qué crees que va a tratar el libro?
·         ¿Crees que tendrá un final feliz o no?

A continuación, se hará una puesta en común donde todos los grupos compartirán opiniones.

Actividad 2

Una vez conocida la portada, es hora de que los alumnos se centren en el título. En los mismos grupos en los que estaban en la anterior actividad, deberán contestar a las siguientes cuestiones:

·         ¿Te ha gustado el título del libro?
·         ¿Te da alguna pista sobre lo que puede tratar el libro?
·         ¿Crees que guarda relación con la imagen de la portada?

Actividad 3

Es momento de conocer el autor del libro, y para ello los alumnos deberán:

·         - Buscar información sobre el autor.
·        -  Buscar otros libros del autor y señalar cuál o cuáles de ellos recomendarían leer al resto de los compañeros.

Con esta información, los alumnos realizarán una presentación al resto de los compañeros. En lugar de nosotros dar información del autor, se les da la oportunidad de buscar información que para ellos pueda resultar interesante compartir con el resto del grupo.

Actividades durante la lectura

Con estas actividades lo que se pretende es guiar al alumno en el proceso lector y conseguir que el alumno a través de la lectura reflexione, imagine, interprete, etc. y, en definitiva, se adentre en la historia.

Actividad 1

Para esta actividad se harán grupos de 4.
Todos los alumnos deberán traer de casa leídos los dos primeros capítulos del libro, para su posterior puesta en común en clase, y así hasta finalizar el libro.

Cada grupo se encargará de elaborar una serie de preguntas de dos capítulos, que plantearán al resto de compañeros.

Con esta actividad se favorece el aprendizaje cooperativo. Los niños compartirán opiniones, sensaciones, etc.

Actividad 2:

En los mismos grupos que para la actividad anterior, se pedirá a los alumnos que escriban sobre lo que conocen de la prehistoria: cómo vivían, de qué se alimentaban, cómo era el arte, la religión, etc.
A continuación, lo leerán al resto de la clase.

Actividad 3

En el libro, Paula se traslada a la etapa de la prehistoria y allí vivirá apasionantes aventuras. ¿A quién no se le ha pasado alguna vez por la cabeza pensar como sería vivir en otra época?

Se les pedirá que hagan una narración sobre un viaje a la prehistoria, donde ellos sean los protagonistas.

Actividad 4

A medida que los niños han ido leyendo el libro, habrán ido conociendo un poquito más a los personajes y lo más seguro es que, en algún momento, se hayan sentido identificados con alguno de ellos.

En esta actividad los alumnos, de forma individual, deberán dibujar a los personajes y hacer una descripción de ellos. Además, deberán comentar si se han sentido identificados con alguno de los mismos.

A continuación, el trabajo realizado, se expondrá en clase para compartirlo con el resto.

Actividades para después de leer

Con estas actividades lo que se pretende es que el niño saque sus propias conclusiones del libro, y de respuesta a las cuestiones que se le plantearon antes de la lectura.

Actividad 1

Se le plantearán una serie de cuestiones en forma de debate para que todos los alumnos den su valoración del libro una vez leído, pudiendo así compartir opiniones y sensaciones.

·         ¿Te ha gustado el libro?
·         ¿Te esperabas este final?
·         ¿Te parece adecuado el título del libro y la ilustración de la portada?
·         ¿Has acertado en la temática del libro?
·         ¿Te ha resultado fácil de leer?

A partir de esta actividad, los alumnos intercambiarán opiniones.

Actividad 2

Los alumnos deberán redactar otro final.

Con esta actividad, dejamos que los alumnos den rienda suelta a su imaginación. Es un momento para despertar su creatividad y su fantasía.

Actividad 3

En grupos de 4, los alumnos deberán montar un puzzle, que contiene las imágenes que representan las escenas del libro, de forma secuencial.


De esta forma, los alumnos demostrarán si realmente han seguido el hilo de la historia y se acuerdan del orden cronológico de los sucesos. 

Artículo: Lectura literaria y animación

Desde un primer momento, los niños aprenden a leer a partir de la descodificación, donde identifican símbolos escritos.

Pero la lectura va más allá y es en este tema donde he adquirido nuevos conocimientos de gran interés e importancia, que con anterioridad pasaba por alto.

¿Qué es leer?
En la lectura tiene que haber comprensión e interpretación. En literatura, la interpretación va unida a la comprensión. Cuando nosotros leemos, nuestro objetivo a corto plazo es comprender, y esto nos aportará nuevas sensaciones, disfrute, etc. Cada uno disfrutamos de la lectura de una manera.

Los dos pilares de la lectura son la fluidez y la comprensión:

La fluidez hace referencia a la velocidad adecuada en función de la comprensión. El ritmo al que leemos nos permite comprender. En la fluidez se utiliza la memoria a corto plazo, la memoria a medio plazo (para recordar lo que hemos leído antes, lo que me permite decir que pone en el texto) y la memoria a largo plazo, que nos permite una comprensión más profunda.

En la fluidez intervienen la atención, la memoria, el campo visual, el conocimiento del vocabulario y el conocimiento de estructuras básicas de la frase.
La fluidez de la lectura silenciosa es diferente a la de la lectura en voz alta.

En la lectura en silencio:
- No vemos todas las palabras, no tenemos que pronunciar, y tardamos menos en leer.
- Recibimos información por el ojo y le damos un significado, mientras que en la lectura en voz alta, descodificamos, y luego codificamos.
- La lectura es más personal, emocional e individual. Leo para mí, para conocer, mientras que en la lectura en voz alta, leo para otros, para transmitir.

En la comprensión interviene la fluidez, el vocabulario y la capacidad de relación entre lo que he leído y los conocimientos previos (memoria a largo plazo).

También he aprendido que ha habido una evolución en el concepto “lectura”:

Antes de Chomsky, leer era descifrar palabra a palabra, y comprender era sumar los significados de las palabras. En Grecia se daban todas las letras, sílabas y palabras y leer era descodificar, memorizando elementos no significativos. En esta época, la comprensión era saber decir lo que decía el texto en voz alta.

A mitad del siglo XIX, hay una evolución. Se descubre que leemos por fijaciones, se lee de forma significativa, mecánica. La lectura humana, tanto en voz alta como silenciosa, es ideovisual, el ojo recibe una información de la fijación y así, el conocimiento, donde el cerebro lo compone para formar algo con sentido.

Chomsky descubre lo que está escrito en el texto y lo que el autor quiere decir. Hay veces que nosotros inferimos y sacamos información no explícita.

He aprendido sobre las distintas malas prácticas que se llevan a cabo en el aula:

- No se les hace leer a los niños cada tipo de texto, se les enseña a leer todos los textos igual.

- Se leen libros de literatura para aprender, en vez de para disfrutar y para que les aporte a los alumnos nuevas cosas.

- En la literatura literaria, en ocasiones el aprendizaje es inducido.

- Se les obliga a los alumnos, a leer un libro en un determinado periodo de tiempo.

- Se mezcla la lectura en voz alta y voz baja.

- Se trabaja literatura con libros en lugar de textos cortos.

- Existe una falta de animación a la lectura.

-Sólo se centra en la comprensión lectora.

He aprendido que para atraer y "enganchar” a los niños a la lectura es importante preparar unas actividades para antes, durante y después de la lectura.

En cuanto a mi experiencia, durante mi etapa en el colegio recuerdo que las clases destinadas a la lectura nos resultaban muy aburridas. Todos teníamos el mismo libro y uno leía en voz alta, a mientras que el resto “seguíamos” en lectura en voz baja. Recuerdo que no nos sentíamos motivados y, por ello, no seguíamos el libro con atención, perdiéndonos cuando llegaba nuestro turno.

Nos mandaban leer libros y realizar actividades que nos resultaban pesadas de llevar a cabo, ya que sólo se valoraba la comprensión lectora. Nos daban un plazo para leer el libro y, por lo general, la mayoría de los alumnos lo dejábamos para el final y no lo disfrutábamos. Una vez leído el libro, no teníamos la oportunidad de dar nuestro punto de vista y compartir con el resto de compañeros nuestras sensaciones y emociones. Si esto se hubiera planteado en el aula, lo más seguro es que la iniciativa de leer el libro hubiera sido más positiva.

Recuerdo, no sé exactamente en qué ciclo, que en el aula se nos leían cuentos que nos mantenían atentos, ya que la profesora ponía todo de su parte y captaba nuestra atención con distintas actividades. Todos nos sentábamos alrededor de ella mostrándonos físicamente el cuento y planteándonos cuestiones a partir del título, que despertaban nuestro interés y que nos sumergía en un mundo lleno de fantasía e imaginación.

Durante las prácticas, los alumnos dedicaban los primeros diez minutos de la clase a la lectura silenciosa de un libro que ellos seleccionaban. Me resultó curioso un aspecto, se les daba la oportunidad de leer algo que les apeteciese, y la mayoría de la clase no lo aprovechaba.

En la mayoría de las aulas en las que he estado, se mezcla la lectura en voz alta y silenciosa.

Con estos conocimientos adquiridos en relación con la lectura, trataré de potenciar en el aula una serie de aspectos:

- Buscaré que mis alumnos mejoren su competencia lectora a partir de libros de literatura, haciéndoles que disfruten lo que leen, y tratando de evitar evaluar sólo si han entendido el libro. 

- Debido a que actualmente en el colegio a los niños se les hace leer todo igual, mi objetivo será enseñarles a leer cada tipo de texto. Intentaré trabajar la literatura con textos cortos en lugar de con libros para que no les resulte difícil llevarlo a cabo.

- Cuando mande leer un libro, en lugar de decir que lo tienen que leer en un tiempo determinado, por ejemplo, un mes, hacer que lo lean una vez a la semana o hasta un capítulo determinado, para posteriormente, comentarlo entre todos.

- Cuando pida a los niños leer un libro, les formularé preguntas sobre las conclusiones que sacan de la lectura, y no diré lo que para mí significa. “Hay tantas lectura como lectores lo lean”.

- Una vez leído el libro trataré de formular preguntas abiertas, es muy positivo para los alumnos porque se favorece la cooperación, y los niños tienen la posibilidad de compartir sentimientos.

- Trataré de no mezclar la lectura en voz alta y silenciosa. Cuando un niño lea en voz alta, los otros deben estar sin libros.

 “Si un niño no ha aprendido desde pequeño a escuchar cuentos, a imaginar entre las frases lo que no se dice, a vivir emociones identificándose con los hé­roes, no encontrará en la lectura más que una sucesión de palabras sin en­canto

“Ayudar al niño a convertirse en lector” por Jacqueline Kerguéno


La mención que hago de este artículo se justifica porque me ha llamado la atención, habiendo aprendido de él muchos aspectos. Asimismo, me hace ver el gran trabajo que tengo por delante, dándome fuerzas para poner “toda la carne en el asador”.

Páginas web recomendadas




Webgrafía consultada



Kerguéno, Jacqueline. Ayudar al niño a convertirse en lector

jueves, 14 de noviembre de 2013

ADAPTACIÓN DE UN CUENTO

ADAPTACIÓN DEL CUENTO: TODA CLASE DE PIELES

Había una vez un rey y una reina que vivían junto a su hija, la princesa Adriana. La princesa era una joven muy risueña, cariñosa y bondadosa. Le encantaba fantasear, y se podía pasar las tardes enteras leyendo libros de amor. Ella se paraba a pensar en muchas ocasiones cómo sería su príncipe azul.

Al cumplir 18 años, sus padres le dieron la noticia de que se tenía que casar con el príncipe de la ciudad vecina. A ella, no le gustó nada la idea que sus padres le escogiesen marido, ya que siempre soñó con casarse por amor y con el hombre de su vida.

La princesa Adriana, ante tal noticia, buscó una solución para retrasar la fecha del enlace, y pidió a sus padres tres anillos, con piedras preciosas con forma de estrella. Uno, con un zafiro azul, otro con un rubí, y el último con una esmeralda. Éstas piedras preciosas eran únicas en el mundo y muy difíciles de conseguir, y la princesa pensó que a sus padres les llevaría mucho tiempo encontrarlas. Así fue, los soldados al servicio de los reyes recorrieron muchos países y, al cabo de un año y medio, regresaron a palacio con las joyas que la princesa había solicitado. Tras haber satisfecho el deseo de su hija, le hicieron saber que la fecha de la boda tendría lugar al día siguiente.

La princesa Adriana no vió otra alternativa que huir de palacio. Para pasar desapercibida, se vistió de sirvienta, cogió las joyas, y huyó a toda prisa por la puerta de servidumbre, sin que nadie la viese. Atardeció, y la princesa se adentró en el bosque. No llevaba brújula y para orientarse y evitar dar vueltas innecesarias alrededor de palacio, fue marcando su camino de forma estratégica con piedras, para que nadie pudiera seguir su rastro. Pasó varias noches sufriendo penurias, dormía a ras de suelo, no comía, y pasaba mucho frío, ya que por las noches helaba. Nunca antes se hubiera imaginado que tendría que pasar por esta situación, debido a que en palacio vivía llena de comodidades.

Una mañana se despertó por aullidos y, a los pocos segundos, cuando trató de huir del lugar, se vió acorralada por una manada de lobos. Sus gritos y sollozos alertaron a una joven princesa llamada Carolina, que montaba a caballo a escasos metros. Los lobos temían a los caballos y salieron despavoridos del lugar. La princesa Carolina, rápidamente, se bajó del caballo y fue a socorrer a Adriana quien presentaba un aspecto lamentable, debido a que su cuerpo estaba lleno de rasguños, su ropa estaba hecha arapos y caminaba descalza. Ante las preguntas de Carolina, ella se hacía la aturdida. No podía contarle la verdad ya que nadie podía enterarse que había huido de palacio. Carolina era una muchacha buena y humilde. Le costaba trabajo dejar a Adriana en el bosque en esas condiciones, y decidió llevarla a su palacio para que trabajase como modista.
En dos meses, el príncipe, hermano mayor de Carolina, se casaba. Para que eligiese mujer, se iban a celebrar bailes en palacio durante tres noches.
Adriana, tras mucho esfuerzo, sacó adelante los tres trajes que tenía que confeccionar al príncipe. Tenía especial interés en conocerle ya que su hermana, no hablaba más que maravillas de él.
Las dos princesas se habían hecho muy amigas. A un día del primer baile, Carolina decidió invitar a Adriana a los bailes y le regaló unas telas de seda para que se hiciese unos vestidos, uno para cada día. Esa noche, Adriana no descansó hasta que los terminó.
La gran noche llegó, y Adriana subió a la habitación del príncipe los tres trajes que le había confeccionado. Adriana se vistió, peinó su larga melena y se presentó en el baile. La princesa Carolina se quedó admirada, ¡parecía una princesa! Adriana brilló esa noche y bailó con el príncipe, quien sólo tenía ojos para ella.

Al llegar a la habitación después del baile, el príncipe, al meter la mano en el bolsillo del traje notó algo y sacó una sortija con un zafiro azul. El príncipe se quedó dubitativo toda la noche, pensando en el misterio de la sortija y en aquella muchacha que le había robado su corazón. El príncipe, a la mañana siguiente, hizo llamar a su hermana. Le preguntó sobre aquella muchacha tan bella que había llevado a palacio, de la que se enamoró. Ella sólo le dijo que la tenía más cerca de lo que él se podía imaginar.

En el segundo día de baile, Adriana siguió captando la atención del príncipe y éste, pidió volver a bailar con ella. Ya en su habitación, el príncipe se acordó del misterio de la sortija y rápidamente se apresuró a buscar algo en su bolsillo. Ahí estaba, otra sortija con un rubí en forma de estrella.

El último día del baile llegó, y el príncipe estaba deseoso de ver de nuevo a Adriana. Esa noche se propuso estar bien atento para resolver el misterio de la sortija. Sin embargo, Adriana no fue al baile porque la reina le había encargado un vestido que tendría que tener listo para la mañana siguiente. La princesa Carolina comprendió que esa noche no pudiese ir su amiga y sintió que su hermano y ella no se viesen. El príncipe echó de menos a Adriana.
Esa noche el príncipe, tras bailar con todas las chicas, se metía la mano en el bolsillo de su traje para ver si resolvía el enigma, pero no encontró nada. Antes de medianoche, cuando debía elegir a quien sería su futura esposa, decidió ir a la sala de costura para encontrar alguna pista. Allí se encontraba Adriana que estaba de espaldas. El príncipe se fijó en la sortija que portaba la muchacha. Tenía una esmeralda en forma de que brillaba con mucha intensidad. Al acercarse y cogerla la mano, se llevó una gran sorpresa, era ella, la mujer que le había robado el corazón.

En ese momento, el príncipe la agarró de la mano, le miró a los ojos, y le pidió que fuese su mujer. Se casaron, vivieron felices y comieron perdices.

FIN


Este cuento está dirigido a niños de tercer ciclo de primaria (de 9 a 12 años).
He mantenido el esquema original del cuento:
  • La princesa vive la infancia dentro del núcleo familiar, junto a su padre y madre.
  • El personaje abandona la unidad familiar, y tiene que hacer frente a peligros del mundo exterior.
  • Al final de la historia, el personaje llega a la edad adulta, cuando se casa.


Cambios realizados:

He decidido poner nombre al personaje principal, la princesa Adriana, para que a los niños les resulte fácil identificarlo. Este personaje es risueño, humilde y generoso. Son valores que considero importantes y con los que los niños se pueden identificar.

He modificado el principio del cuento, manteniendo a la madre viva, ya que, hasta la pre-adolescencia, los niños no tienen consciencia plena sobre el tema de la muerte.

He puesto la edad con la que la protagonista se tenía que casar, la mayoría de edad.

La princesa no se debía de casar con su padre si no con un príncipe. Que una hija tenga que casarse con su padre, es un tema que chocaría a los niños de estas edades.

Para retrasar la fecha de la boda, los objetos que manda buscar la princesa son tres anillos con piedras preciosas en forma de estrella, en lugar de tres vestidos y el abrigo de distintas pieles. He decidido incorporar éstos, ya que los niños suelen relacionar las joyas con las princesas.

La forma en la que la princesa huye de palacio también la he modificado. Huye vestida de sirvienta para pasar desapercibida.

He incorporado un personaje, la princesa Carolina, que es quien se encarga de ayudar a Adriana. Llegan a convertirse en muy buenas amigas. Los niños pueden encontrar momentos en los que pasen por dificultades, pero siempre encontrarán a alguien que les puedan echar una mano y con quien creen una buena amistad.

La princesa Adriana, en vez de ser cocinera, era modista y se encargaba de realizar los trajes al príncipe. Los niños con esta edad pueden apreciar lo que es el esfuerzo. Entienden que las cosas no se aprenden solas y que requieren de tiempo y esfuerzo. La protagonista refleja en la historia un ejemplo de “superación”.

La princesa Adriana será invitada por la princesa Carolina al bailé. Los vestidos los confeccionará ella, con las telas que le regalan.

La princesa Adriana coloca, las dos primeras noches, dos de sus anillos en el bolsillo del príncipe.

He decidido que la princesa no acudiese al baile la última noche, para dar un poco de emoción a la trama,  y que fuese el príncipe quien llegara a ella, a través de las pistas que le dejaba.